Estudio Las 7 Palabras

Antes de morir, Jesús sufrió una gran inmolación: 39 latigazos, su cuerpo fue destrozado, escupidas, burlas, una corona de espinas, golpes, ofensas, desnudez, soledad, muerte de cruz, los clavos y muchas dificultades. Aunque fue, es y será siendo siempre Dios, Jesús NO renunció cuando se encontró en el momento de la más dura prueba por amor al mundo pecador.

Isaías 53:7 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”.

A pesar de todo el sufrimiento físico, emocional y espiritual del Señor, siempre mantuvo la serenidad, la mansedumbre y la tranquilidad; además desde el calvario expresó 7 palabras que hoy siguen resonando más de 2.000 años después de su muerte y resurrección.