Reina Valera 1960

La versión Reina-Valera ha sido considerada como un texto clásico, no solo por formar parte del caudal de obras que nos ha legado el llamado clasicismo español, sino porque ha sido recibida y apreciada, de generación en generación, a través de los siglos y más allá de los gustos y modas de las diferentes épocas, por creyentes de diversa idiosincrasia y cultura, herederos de una misma lengua y depositarios de una misma fe. Aunque otras versiones contemporáneas han intentado expresarse con mayor claridad, ninguna ha podido superarla en belleza literaria, ni ha logrado conservar el majestuoso y, en ocasiones, suave y tierno lenguaje que nos es tan familiar.

Se conoce como “Reina-Valera” una traducción, o mejor dicho una serie de traducciones y revisiones que tuvo su origen en España en el siglo XVI.  Casiodoro de Reina, que era un monje de la congregación de los “Jerónimos”, al conocer la reforma iniciada por Lutero, y ver las bondades de una Biblia traducida en la lengua del pueblo, comienza su traducción de la Biblia. Esto lo lleva a tener que dejar España y adherirse a la reforma.

Después de un trabajo que duró largos años, Reina publica su traducción en 1569, que se dio a llamar “la Biblia del Oso” por la figura del oso junto a un panal que adorna la portada y era el logotipo del impresor (Descubre La Biblia, p. 377). La particularidad de la traducción de Casiodoro de Reina es que es la primera Biblia integral traducida de las lenguas originales, hebreo y griego y publicada en imprenta, aprovechando el invento de Gutenberg del siglo anterior. Fue otro monje jerónimo quien hizo la primera revisión completa de esta traducción.  Este se llamaba Cipriano de Valera que en 1602 culminó su trabajo de revisión. Esta revisión pasó a ser llamada traducción de Valera un caso típico en que el revisor tiene más fama que el traductor.   Posteriormente esta traducción fue difundida como Reina-Valera, y con ese nombre se la conoce hasta hoy.  Actualmente es la traducción castellana más difundida en el ámbito evangélico.

Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y Sociedad Bíblica Americana, que operan en América Latina como las Sociedades Bíblicas en América Latina, asumieron total responsabilidad por esta revisión, incluso el nombramiento de comités, el financiamiento de la revisión y la publicación del texto. Trabajaron realizando constantes consultas con los pastores, no sólo de las denominaciones más antiguas y mejor conocidas sino también de las nuevas e independientes, y muchas veces con grupos compuestos completamente de nativos.

Estas consultas no sólo se llevaron a cabo extensamente por representantes de las Sociedades Bíblicas en América Latina y España sino que principalmente se realizaron a través de comités consultivos. Para el Nuevo Testamento hubo ochenta consultores y para el Antiguo Testamento hubo sesenta que recibieron copias mimeografiadas del texto revisado y a quienes se les pidió que las devolvieran junto con sus comentarios sobre la revisión. Estos consultores fueron escogidos de acuerdo a su competencia en estudios bíblicos, ubicación geográfica y afiliación denominacional.

En la historia de las revisiones de la Biblia hay muchos ejemplos de revisiones que aparentemente se adelantaron a su tiempo, ya que lograr que las personas acepten ciertas modificaciones de la Biblia toma un largo proceso de educación. No se puede obligar a las personas a recibir lo que creemos que necesitan. Se les debe ayudar a darse cuenta de que lo necesitan. En consecuencia, parecía ser más prudente planificar una revisión limitada, más o menos de acuerdo a lo que deseaba el público, y luego más tarde preparar un texto de la Biblia en español totalmente nuevo que supliera las necesidades de los estudiantes seminaristas y laicos de mayor nivel académico.

Los pastores de las iglesias evangélicas en América Latina estuvieron conscientes de la necesidad de una revisión más profunda o de una nueva traducción; pero también reconocieron el problema de las congregaciones muy tradicionalistas que necesitaban ayuda para comprender las dificultades. Por lo tanto, estos pastores convinieron en apoyar al cien por ciento la revisión limitada de la Reina-Valera, teniendo en cuenta que cuando se terminara esta revisión las Sociedades Bíblicas comenzarían una revisión más profunda o harían una nueva traducción.

Es así como en 1960, las Sociedades Bíblicas Unidas comenzaron una nueva revisión de la Biblia en español, que debía publicarse dentro de los siguientes cinco o seis años.

+ RVR 1960

La versión Reina-Valera ha sido considerada como un texto clásico, no solo por formar parte del caudal de obras que nos ha legado el llamado clasicismo español, sino porque ha sido recibida y apreciada, de generación en generación, a través de los siglos y más allá de los gustos y modas de las diferentes épocas, por creyentes de diversa idiosincrasia y cultura, herederos de una misma lengua y depositarios de una misma fe. Aunque otras versiones contemporáneas han intentado expresarse con mayor claridad, ninguna ha podido superarla en belleza literaria, ni ha logrado conservar el majestuoso y, en ocasiones, suave y tierno lenguaje que nos es tan familiar.

+ Origen

Se conoce como “Reina-Valera” una traducción, o mejor dicho una serie de traducciones y revisiones que tuvo su origen en España en el siglo XVI.  Casiodoro de Reina, que era un monje de la congregación de los “Jerónimos”, al conocer la reforma iniciada por Lutero, y ver las bondades de una Biblia traducida en la lengua del pueblo, comienza su traducción de la Biblia. Esto lo lleva a tener que dejar España y adherirse a la reforma.

Después de un trabajo que duró largos años, Reina publica su traducción en 1569, que se dio a llamar “la Biblia del Oso” por la figura del oso junto a un panal que adorna la portada y era el logotipo del impresor (Descubre La Biblia, p. 377). La particularidad de la traducción de Casiodoro de Reina es que es la primera Biblia integral traducida de las lenguas originales, hebreo y griego y publicada en imprenta, aprovechando el invento de Gutenberg del siglo anterior. Fue otro monje jerónimo quien hizo la primera revisión completa de esta traducción.  Este se llamaba Cipriano de Valera que en 1602 culminó su trabajo de revisión. Esta revisión pasó a ser llamada traducción de Valera un caso típico en que el revisor tiene más fama que el traductor.   Posteriormente esta traducción fue difundida como Reina-Valera, y con ese nombre se la conoce hasta hoy.  Actualmente es la traducción castellana más difundida en el ámbito evangélico.

+ Responsables de la revisión

Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y Sociedad Bíblica Americana, que operan en América Latina como las Sociedades Bíblicas en América Latina, asumieron total responsabilidad por esta revisión, incluso el nombramiento de comités, el financiamiento de la revisión y la publicación del texto. Trabajaron realizando constantes consultas con los pastores, no sólo de las denominaciones más antiguas y mejor conocidas sino también de las nuevas e independientes, y muchas veces con grupos compuestos completamente de nativos.

Estas consultas no sólo se llevaron a cabo extensamente por representantes de las Sociedades Bíblicas en América Latina y España sino que principalmente se realizaron a través de comités consultivos. Para el Nuevo Testamento hubo ochenta consultores y para el Antiguo Testamento hubo sesenta que recibieron copias mimeografiadas del texto revisado y a quienes se les pidió que las devolvieran junto con sus comentarios sobre la revisión. Estos consultores fueron escogidos de acuerdo a su competencia en estudios bíblicos, ubicación geográfica y afiliación denominacional.

+ Necesidades

En la historia de las revisiones de la Biblia hay muchos ejemplos de revisiones que aparentemente se adelantaron a su tiempo, ya que lograr que las personas acepten ciertas modificaciones de la Biblia toma un largo proceso de educación. No se puede obligar a las personas a recibir lo que creemos que necesitan. Se les debe ayudar a darse cuenta de que lo necesitan. En consecuencia, parecía ser más prudente planificar una revisión limitada, más o menos de acuerdo a lo que deseaba el público, y luego más tarde preparar un texto de la Biblia en español totalmente nuevo que supliera las necesidades de los estudiantes seminaristas y laicos de mayor nivel académico.

Los pastores de las iglesias evangélicas en América Latina estuvieron conscientes de la necesidad de una revisión más profunda o de una nueva traducción; pero también reconocieron el problema de las congregaciones muy tradicionalistas que necesitaban ayuda para comprender las dificultades. Por lo tanto, estos pastores convinieron en apoyar al cien por ciento la revisión limitada de la Reina-Valera, teniendo en cuenta que cuando se terminara esta revisión las Sociedades Bíblicas comenzarían una revisión más profunda o harían una nueva traducción.

Es así como en 1960, las Sociedades Bíblicas Unidas comenzaron una nueva revisión de la Biblia en español, que debía publicarse dentro de los siguientes cinco o seis años.