Reina Valera 1995

La antigua traducción castellana de la Biblia que realizara Casiodoro de Reina, y se publicara por primera vez en 1569, recibió una nueva revisión general: Reina-Valera 1995. Desde hace siglos, este ha sido el texto a través del cual los cristianos evangélicos de habla castellana han conocido y amado la Palabra de Dios. Considerada un clásico de la lengua española, la revisión Reina-Valera ha pasado a ser la más utilizada en el mundo protestante hispanoamericano. Su lenguaje forma parte del habla de los cristianos evangélicos, quienes han memorizado frases, versículos y pasajes enteros, en los que siempre encuentran consuelo e inspiración divina. Esta nueva revisión viene a sacar un nuevo brillo a una joya profundamente apreciada por el pueblo cristiano.

Puesto que la unidad de sentido de un texto literario se expresa en la actualidad en el párrafo y la perícopa, esta revisión ha incorporado tal división del texto. Así el lector puede percibir, casi de un solo vistazo, dónde comienzan y dónde terminan los pasajes bíblicos que forman una unidad. En la Reina-Valera 1995, las unidades principales van precedidas de un título. El concepto de párrafo adquiere especial importancia en el caso de los cuatro evangelios. En efecto, en estos encontramos con frecuencia que unos relatos se suceden a otros, y las narraciones suelen separarse con algunas partículas conectivas que, como la palabra «luego», no siempre significan sucesión cronológica inmediata. El párrafo le permite al lector, con solo mirar la página donde se encuentra el pasaje que quiere leer, darse cuenta de su extensión. Pero ese beneficio no se limita solo a los pasajes narrativos. Lo mismo podría decirse de los textos expositivos, como los de las epístolas del Nuevo Testamento.

Ha sido costumbre que la Reina-Valera se imprimiera colocando el comienzo de cada versículo en el margen izquierdo de la columna. Es decir, se hacía siempre así, sin excepción, aun cuando el versículo anterior no terminara en un punto y aparte. Esto rompía la marcha natural del texto, pero ofrecía una gran ventaja: Ayudaba de manera muy eficaz en la lectura antifonal de la Biblia, especialmente en el culto público. En la revisión de 1995 se ha considerado que la ayuda a la comprensión del texto provista por la organización del material en párrafos es más importante que los otros beneficios ofrecidos por la costumbre anterior. Además, se podría mantener esa ayuda para la lectura antifonal si los números que indican los versículos se imprimiesen de tal manera que resaltaran un poco (o sea, con letra más obscura).

En la revisión de 1995, los textos poéticos -aun cuando la poesía hebrea sea muy distinta de la castellana- se han imprimido en forma tal que el lector se da cuenta de inmediato de que está frente a un texto de esas características. Y ello ayuda, incluso, en su lectura y comprensión. Con el propósito de facilitar la lectura de esos textos, en la Reina-Valera 1995 se ha seguido el siguiente sistema: Las citas del primer nivel se incluyen entre las comillas llamadas españolas o angulares («»); el segundo nivel se ha señalado con comillas regulares (“”); y el tercero, con comillas simples (‘’).

Se ha utilizado el guión largo para distinguir a los interlocutores de un diálogo, o para señalar el comienzo de un discurso. Puesto que en ambos casos hay, de hecho, una cita, las citas que luego se incluyan dentro del guión largo corresponderán a las de segundo o tercer nivel, según sea el caso, y en consonancia con lo que se explicó en el párrafo anterior. (Debe notarse que, en muchas ocasiones, es el contexto el que indica si, en efecto, el texto transcribe un diálogo.)

+ RVR 1995

La antigua traducción castellana de la Biblia que realizara Casiodoro de Reina, y se publicara por primera vez en 1569, recibió una nueva revisión general: Reina-Valera 1995. Desde hace siglos, este ha sido el texto a través del cual los cristianos evangélicos de habla castellana han conocido y amado la Palabra de Dios. Considerada un clásico de la lengua española, la revisión Reina-Valera ha pasado a ser la más utilizada en el mundo protestante hispanoamericano. Su lenguaje forma parte del habla de los cristianos evangélicos, quienes han memorizado frases, versículos y pasajes enteros, en los que siempre encuentran consuelo e inspiración divina. Esta nueva revisión viene a sacar un nuevo brillo a una joya profundamente apreciada por el pueblo cristiano.

+ Párrafos

Puesto que la unidad de sentido de un texto literario se expresa en la actualidad en el párrafo y la perícopa, esta revisión ha incorporado tal división del texto. Así el lector puede percibir, casi de un solo vistazo, dónde comienzan y dónde terminan los pasajes bíblicos que forman una unidad. En la Reina-Valera 1995, las unidades principales van precedidas de un título. El concepto de párrafo adquiere especial importancia en el caso de los cuatro evangelios. En efecto, en estos encontramos con frecuencia que unos relatos se suceden a otros, y las narraciones suelen separarse con algunas partículas conectivas que, como la palabra «luego», no siempre significan sucesión cronológica inmediata. El párrafo le permite al lector, con solo mirar la página donde se encuentra el pasaje que quiere leer, darse cuenta de su extensión. Pero ese beneficio no se limita solo a los pasajes narrativos. Lo mismo podría decirse de los textos expositivos, como los de las epístolas del Nuevo Testamento.

+ Numeración

Ha sido costumbre que la Reina-Valera se imprimiera colocando el comienzo de cada versículo en el margen izquierdo de la columna. Es decir, se hacía siempre así, sin excepción, aun cuando el versículo anterior no terminara en un punto y aparte. Esto rompía la marcha natural del texto, pero ofrecía una gran ventaja: Ayudaba de manera muy eficaz en la lectura antifonal de la Biblia, especialmente en el culto público. En la revisión de 1995 se ha considerado que la ayuda a la comprensión del texto provista por la organización del material en párrafos es más importante que los otros beneficios ofrecidos por la costumbre anterior. Además, se podría mantener esa ayuda para la lectura antifonal si los números que indican los versículos se imprimiesen de tal manera que resaltaran un poco (o sea, con letra más obscura).

+ Textos poéticos

En la revisión de 1995, los textos poéticos -aun cuando la poesía hebrea sea muy distinta de la castellana- se han imprimido en forma tal que el lector se da cuenta de inmediato de que está frente a un texto de esas características. Y ello ayuda, incluso, en su lectura y comprensión. Con el propósito de facilitar la lectura de esos textos, en la Reina-Valera 1995 se ha seguido el siguiente sistema: Las citas del primer nivel se incluyen entre las comillas llamadas españolas o angulares («»); el segundo nivel se ha señalado con comillas regulares (“”); y el tercero, con comillas simples (‘’).

+ Diálogos

Se ha utilizado el guión largo para distinguir a los interlocutores de un diálogo, o para señalar el comienzo de un discurso. Puesto que en ambos casos hay, de hecho, una cita, las citas que luego se incluyan dentro del guión largo corresponderán a las de segundo o tercer nivel, según sea el caso, y en consonancia con lo que se explicó en el párrafo anterior. (Debe notarse que, en muchas ocasiones, es el contexto el que indica si, en efecto, el texto transcribe un diálogo.)